ALGUNOS APUNTES SOBRE EL BABLE DE SANTA BÁRBOLA

POR

JULIO LLANEZA FERNÁNDEZ

El bable de Santa Bárbola, parroquia situada dentro del concejo de Samartín del Rei Aurelio, pertenece al dialecto central del asturiano, el cual se extiende, de manera aproximada, por el territorio comprendido entre el río Nalón, al Oeste, y el río Sella al Este. Entre las señas de identidad más destacadas del dialecto central pueden citarse los plurales femeninos en “-es” (que lo distingue de los dialectos occidental y oriental, los cuales lo hacen en “-as”), así como la triple distinción de género en los adjetivos, rasgo que lo distingue del dialecto occidental que sólo posee dos géneros: masculino y femenino, y del oriental que aunque también tiene género neutro, el morfema sólo se mantiene en los pronombres, coincidiendo en los adjetivos calificativos el masculino y el neutro, ambos con el morfema “-u” (Neira 1976, pp. 138 - 142./ Gran Enciclopedia Asturiana, s.v. "bable").

Centrándonos en el habla de Santa Bárbola, vamos a describir seguidamente una serie de aspectos gramaticales, que distribuiremos en estos apartados:

1. Fonología.

1.1. Vocales.

1.2. Consonantes.

2. Fonética.

2.1. Metafonía Vocálica.

2.2. El sonido /d/

2.2.1. El sonido /d/ en posición intervocálica.

2.2.2. El sonido /d/ en posición final.

2.3. Pérdida de /y/ en posición intervocálica.

2.4. Pérdida de /r/ simple en posición intervocálica.

2.5. Influencia de /r/ múltiple en la vocal final.

2.6. Palatalización en infinitivo + pron. enclítico.

2.7. Resultado /y-/ en los derivados del l. “planus”.

2.8. Epéntesis de I.

2.9. Prótesis de A.

2.10. El sonido aspirado.

3. Morfología.

3.1. Morfemas nominales de género y número.

3.2. Sustantivos masculinos, femeninos y neutros.

3.3. Masculino o femenino en un mismo sustantivo (Cambio de género con valor significativo).

4. Sintaxis.

4.1. Caída de la preposición “de”.

4.2. Pronombre átono proclítico ante infinitivo.

5. Los Afijos.

5.1 Los Sufijos.

5.2. Los Prefijos.

1. FONOLOGIA

1.1. VOCALES.- Son cinco los fonemas vocálicos del bable de Santa Bárbola, distribuidos en un sistema triangular de tres grados de abertura con una serie velar, otra palatal y una vocal central, equivalente al sistema del castellano.

En posición tónica hay que tener en cuenta que en las palabras no monosílabas acabadas en -u, se neutralizan normalmente las vocales de la serie velar, debido al conocido fenómeno metafonético (Menéndez Pidal Dialecto, apéndice I de C. Bobes./ Neira 1976, pp.68-71./ Llaneza 1993, p.3), que en Santa Bárbola actúa cerrando un grado la /-ó-/ por influencia precisamente de la /-u/. Así, las parejas del tipo tontu - tuntu, roxu - ruxu, solu - sulu, etc. se convierten en simples variantes estilísticas con connotaciones de habla urbana en la forma no metafonizada y de habla dialectal en la metafonizada. Lo mismo sucede, entre las palatales, con los demostrativos de 1ª y 2ª persona (isti - esti, isi - esi), aunque aquí el cierre es efecto de la “-i” final. En plural desaparece la metafonía y por lo tanto también las dos variantes de estilo.

En el vocalismo átono no final, se mantienen los cinco fonemas aunque el rendimiento es muy escaso en las oposiciones entre /o/ - /u/ (serie velar) y /e/ - /i/ (serie palatal). Se observa el rendimiento en pares como los que siguen:

corón = cuchillo de grandes dimensiones.

curón = aumentativo de cura.

borrón = mancha de tinta; hormiguero (acepción nº 7 del DRAE).

burrón = aumentativo de burro.

bebió (del verbo beber).

vivió (del verbo vivir).

rezar (orar).

rizar (hacer rizos).

En cuanto al vocalismo átono final, el habla barboliega se adapta a las características del asturiano del bloque centro-oriental, que mantiene las cinco unidades distintivas, frente al bloque occidental que sólo conserva tres (Cano 1991; Cano 1995, & 2.5.2, p.23). Veamos unas parejas:

pelu (un cabello).

pelo (el conjunto del cabello).

pisu (vivienda).

piso (del verbo pisar).

vive (presente del verbo vivir).

vivi, bibi (imperativo de los verbos vivir y beber respectivamente).

ruxe (presente del verbo ruxir = sonar).

ruxi (imperativo del mismo verbo).

La oposición entre las velares se manifiesta siempre en los adjetivos de tres terminaciones, donde la /-u/ es seña de masculino y la /-o/ lo es de neutro:

Un home seriu - La xente serio.

Un pantalón blancu - La ropa blanco.

1.2. CONSONANTES.-

Existen en el habla barboliega todos los fonemas del idioma castellano, a excepción del gutural /x/, que representan las letras "j" y "g,-e,-i". Además funciona un fonema propio que no hay en el castellano actual. Se trata del palatal fricativo sordo /s/, representado por la letra "x" y que suena igual que el catalán representado por "ix" en la palabra "caixa", el gallego "x" de la palabra "xacobeo" o el francés "ch" de la palabra "chemin". Diacrónicamente, tiene este sonido varias procedencias (García Arias 1988, pp.99-139):

Latín "dj-" (Diana > Xana; diariam > xera).

Latín "gj-" (gelare > xelar; gigantem > xigante).

Latín "j-" (jocare > xugar; juncum > xunclu).

Latín "s-" (sifilare > xiblar; saponem > xabón).

Latín "-ss-" (bassum > baxu; passerem > páxaru).

Latín "-skj-" (piscem > pexe; fasciam > faxa).

Hay que decir que el fonema /f/ se realiza ante los diptongos "ue", "ui" mediante dos alófonos : el labiodental propio de la letra "f" y un sonido aspirado gutural muy similar al representado en castellano por la letra "j". Este sonido aspirado proviene de la "f" latina y es propio del dialecto oriental del asturiano donde se realiza en cualquier posición (G. Arias 1988, & 4.3.1). En Santa Bárbola, así como en otras zonas del asturiano central, se mantiene como variante enfática o arcaica delante de los diptongos "ue", "ui" como ya hemos dicho. La Academia de la Llingua Asturiana (A.LL.A. Normes 1993, p.11) recomienda que se use para representar este sonido la grafía "h" con un punto debajo, aunque en su recentísima Gramática dice textualmente que por razones de comodidá tipográfica, pue escribise tamién “h.”, esto es, la h con un punto a su derecha (Gramática 1998, p.17). En este trabajo, no obstante, usaremos para ese sonido la letra "j" con el fin de que resulte más claro a todos. En el valle que estudiamos se encuentra este sonido en palabras como juente (h.uente), jueya (h.ueya), juebu (h.uebu), jui (h.ui), juisti (h.uisti), etc., todas las cuales alternan con sus correspondientes con "f-", esto es, fuente, fueya (hoja), fuebu (fuego), fui, fuisti (fuiste), etc.

2. FONÉTICA

2.1. La Metafonía Vocálica.- Se trata de un fenómeno fonético por el cual la vocal de la sílaba tónica se cierra un grado atraída por la vocal final "-u" o "-i".

Fue descrita en asturiano por primera vez por Menéndez Pidal en su obra "El Dialecto Leonés, &5" (Menéndez Pidal 1962, p.50-51"), en la cual restringía el fenómeno geográficamente a los territorios de los concejos de Llena y Ayer. Investigaciones posteriores fueron ampliando el campo de acción de este fenómeno de inflexión vocálica y actualmente se sabe que afecta también a los concejos de la zona del Nalón (Llangreo, Samartín del Rei Aurelio, Llaviana, Sobrescobiu y Casu) así como, residualmente, a otras parroquias de la región asturiana. El estado actual de la cuestión lo resume de manera clara y acertada la Dra. Carmen Bobes en su apéndice a la edición de "El Dialecto Leonés. Uviéu 1962", que en la página 162 habla de dos tipos de metafonía en asturiano:

a) Zona del Caudal

/á/ > /é/ prau > preu.

/ó/ > /ú/ tontu > tuntu.

/é/ > /í/ cestu > cistu.

b) Zona del Nalón

/á/ > /ó/ gatu > gotu.

/ó/ > /ú/ silicosu > silicusu.

/é/ > /í/ pequeñu > pequiñu.

Cuando la vocal final "-u" desaparece por cambio de número del singular al plural, el cierre vocálico no tiene lugar reapareciendo entonces la vocal primitiva. Así, un preu pero dos praos, un muzu tuntu pero dos mozos tontos, isti reguiru pero estos regueros, etc.

Hay que decir que estos casos de metafonía no se dan todos a la vez en todos los territorios en los que se registra el fenómeno. Puede haber zonas en las que sólo se da uno o dos de ellos mientras que en otras aparecen regularmente los tres.

Concretamente, en el municipio de Samartín del Rei Aurelio, sólo se dan los tres susodichos en la parroquia de Cocañín. En las parroquias de Llinares, Samartín y Blimea, sólo tienen lugar los cierres /é/ > /í/ y /ó/ > /ú/. Por su parte, en la parroquia de Santa Bárbola, que es en la que se encuentran los topónimos objeto principal de nuestro estudio, solamente se produce la inflexión /ó/ > /ú/ (Llaneza 1996, pp. 3-4).

Nota: Con posterioridad a la redacción de este capítulo, mi amigo Jorge García (García Fernández 1997) encontró testimonios de la existencia de metafonía “á” > “ó” en la parroquia de Llinares (las personas de más edad recordaban que sus antepasados la realizaban habitualmente). Indagaciones mías, a raíz de esto, durante el verano de 1997, también certifican lo mismo en el norte de la parroquia de Samartín.

Así, en la citada parroquia de Santa Bárbola, se dice prau (prado), colláu (collado), regueru (arroyo), castañéu (castañar), etc., vocablos todos ellos sin inflexión metafonética, mientras que en las otras parroquias del concejo aparecen marcados por ella: así prou y collóu sólo en la parroquia de Cocañín, pero reguiru y castañíu en todo el resto del municipio. En Santa Bárbola aparecen con metafonía, siempre en singular, nombres como puzu (pozo), fuyu (hoyo) y llusu (pequeña llosa).

Todo lo anterior se refiere a la metafonía producida por efecto de la “-u” final. Merece la pena describir, aunque sólo sea brevemente, la metafonía producida por la “-i” final, muy escasa aunque no por ello falta de interés. En el habla del valle de Santa Bárbola la encontramos en los siguientes casos:

- En los verbos de la segunda y tercera conjugación, en la segunda persona del singular del modo imperativo

Así cumi tú, coma él, comamos nosotros, coméi vosotros, coman ellos.

durmi tú, duerma él, dormamos nosotros, dormíi-durmíi vosotros, duerman ellos.

bibi tú, beba él, bebiamos-bebamos nosotros, bebéi vosotros, beban ellos.

- En el pretérito perfecto simple de algunos verbos; concretamente en el verbo poner pueden oirse dos variantes:

a) yo punxi, tú punxisti, él ponxo, nosotros ponxemos, vosotros ponxestes, ellos ponxeron

b) yo punxi, tú punxisti, él punxo, nosotros punxemos, vosotros punxestes, ellos punxeron

Las formas exclusivas de la serie “a” son más antiguas y únicamente se oyen en el valle a personas de avanzada edad. Las de la serie “b” son más corrientes actualmente.

Se puede asegurar, en este caso, que las formas a las que primero afecta el cierre vocálico son las correspondientes a la primera y segunda personas de singular, por efecto de la “-i” final. Luego, pasa por analogía el cierre al resto de las personas del citado tiempo verbal.

Hay que señalar que el fenómeno metafonético está actualmente en regresión en todo el concejo de Samartín y en general en la mayoría del resto de los territorios asturianos donde se produce (Neira 1976, p.70). De todas formas, estudios de campo recientes parece que han demostrado la relativamente buena vitalidad del fenómeno en el concejo de Bimenes, lindante con el de Samartín del Rei Aurelio (Vixil 1996). De los tres cierres posibles, el que mejor se conserva, sin duda, es el de “ó” > “ú” (Llaneza 1996, p. 4).

2.2. EL SONIDO /d/

2.2.1. Pérdida del sonido /d/ en posición intervocálica.- Una nota característica del bable de Santa Bárbola, compartida con muchas otras zonas del asturiano central (Junquera 1991, p.31; Conde 1978, p. 90) es la pérdida del sonido /d/ en posición intervocálica en la casi totalidad de las ocasiones. Son muy pocas las palabras que se escapan a esta norma, pudiendo citarse como ejemplos comida (sustantivo; aunque es forma moderna pues a principios de siglo también se perdía aquí la “-d-”) frente a comía (participio y pretérito imperfecto), bebida (sustantivo) frente a bebía (participio y pretérito imperfecto), donde se ve que la conservación tiene una clara función distintiva. Se conserva también en todas las formas verbales de (a)mayadar (trabajar en las majadas), probablemente para diferenciarse de las correspondientes a mayar (golpear los terrones con el mayu). También suele aparecer conservada en los verbos acabados en "-dar", como sudar, podar, mudar, etc. Así mismo se la encuentra en los cultismos como estudiu, y en los castellanismos. A veces reaparece en las formas derivadas, como en el caso de Colladiellu (topónimo), diminutivo de colláu. En la inmensa mayoría de las ocasiones desaparece, al menos en el habla de las generaciones de más edad.

Veamos una cita documental del siglo XVI en la que se observa ya la pérdida de esta consonante en posición intervocálica:

"la heredad que se dize de La Reonda" (SPIV, 404, a. 1506).

2.2.2. La pérdida de "-d" final de palabra.-

Se pierde siempre en el habla local la “-d” en posición final de palabra. Así:

verdá < verdad (Eso sí que ye verdá).

maldá < maldad (Isi rapacín nun tien maldá).

paré < pared (Esa paré ta cayendo).

En la documentación medieval también lo encontramos:

"fasta día de Navidá" (SPIV, 179, a.1477).

"heredá de Fernando de Pinuli" (SPIV, 226, a.1482).

2.2.3. Ensordecimiento de la “-d” final de palabra.-

Se da este ensordecimiento en algunos casos como Madriz (Madrid) y cuando el natural del territorio, habituado a la lengua local, quiere expresarse en castellano: verdaz (en el bable local se diría verdá ), marchaz ( marchái en bable ), esperaz ( esperái), etc.

Una prueba de este fenómeno la tenemos en las ultracorrecciones que se observan en el manuscrito del “Libro de la Hermita de Santa Bárbora”, en nombres propios que aparecen allí, como “Orbid” o “Fernanded”, correspondientes a los apellidos “Orviz” y “Fernández”, respectivamente, así como en “Gemenedid”, topónimo, que en otras ocasiones aparece, en el mismo documento, como “Gemenediz” (Ximiniz). (L.H. año 1795, folios 182 y 182V).

2.3. La pérdida de -y- intervocálica.-

En asturleonés, la caída de la “-y-” se da cuando va precedida de una vocal palatal, con más frecuencia si se trata de la “i” que de la “e”. Así, se encuentran, en diversas partes del dominio, voces como fío (hijo), sortíes (sortijas), llavía (clavija), urea (oreja), uvea (oveja), calea (calleja)...(M. Pidal. Dialecto, &12.1, pp. 78-9”; Zamora. Dialectología, pp. 148-9).

En cuanto al valle de Santa Bárbola, se dan, en un grupo de voces, tanto la variante donde cae la consonante como aquella en la que se conserva. De esta manera, se pueden oír los pares:

fíu - fiyu (hijo).

afiáu - afiyáu (ahijado).

corvión - corviyón (corvejón).

faéu - fayéu (hayedo).

Este último par aparece, sobre todo, en toponimia.

Actualmente, de las dos posibilidades, la que conserva la “-y-” es empleada fundamentalmente por las personas de más edad. Los jóvenes emplean, en cambio, la que pierde la consonante, si no es que se decantan clara y llanamente por la forma española correspondiente.

En la documentación antigua, encontramos citas en las que ha caído el susodicho sonido, como ésta:

"Aldonça Pérez de Hevia, monja que fue del dicho monesterio e fía que hera de Gonzalo de Hevia e Leonor Rodríguez" (SPIV, 426, a.1510).

2.4. La Pérdida de “-r-” intervocálica.-

En el habla relajada de Santa Bárbola, se da frecuentemente la pérdida de la vibrante simple. Este es un hecho que se presenta actualmente como fenómeno común a la mayoría de las hablas vulgares del español (Navarro 1990, & 115, pp. 119-20). Así, por poner sólo un ejemplo del habla que nos ocupa, todas las formas del imperfecto de indicativo del verbo ser, que en el habla cuidada suenan:

yera, yeres, yera, yéremos, yéreis, yeren,

pueden sonar, en una elocución rápida o descuidada, de esta otra forma:

yea, yees, yea, yéemos, yéeis, yeen: Nun yeen quien a dicilo (No eran capaces de decirlo).

Entre otros, también se pierde la “-r-” en estos casos:

pa < *para (preposición).

pequí < per aquí (por aquí).

pehí < per ahí (por ahí).

pellí < per allí (por allí).

La preposición pa siempre se usa de esta manera y nunca en la forma plena *para. Sin embargo, en los otros tres casos aquí señalados pueden alternar la forma plena y la contracción, teniendo esta última un carácter claramente más dialectal.

2.5. La influencia del sonido /-rr-/ en la terminación en "-o" de los nombres masculinos.-

Se observa en el bable barboliego un curioso fenómeno por el cual la presencia de una vibrante múltiple al principio o en el interior de una voz determina una terminación singular en “-o” para muchos nombres masculinos, cuando la tendencia mayoritaria en los de este género es a acabar en “-u”. Así, lo podemos comprobar en todos estos ejemplos:

barro, burro, carro, corro, fierro (hierro), forro, gorro, guarro, horro (hórreo), marrano, ñarro (desmedrado), perro, río, sarrio y zorro.

Hay muy pocas excepciones, entre las que se pueden citar: tarru, puerru y xarru.

A veces, basta la presencia de la vibrante simple para ejercer dicha influencia: oro, moro, muro, cero, faro... Pero, en cambio, nos encontramos también con aru (aro), eru (ería), lluriu (pieza del yugo) , tiru (tiro)...

2.6. Palatalización de infinitivo + pronombre enclítico.-

Este fenómeno, que también se dio en el castellano hasta el siglo XVI (Lapesa, HªL., & 95.2), era normal en el habla asturiana hasta bien entrado el siglo XIX, como se comprueba por los textos literarios escritos en bable hasta entonces. En la actualidad se puede considerar como definitivamente perdido. En el valle de Santa Bárbola, todavía se pudo oír, según testimonios personales y directos, hasta la década de los cincuenta del presente siglo, en que murieron las pocas personas de habla arcaizante que aun lo empleaban por aquel entonces. Así, eran corrientes expresiones del tipo:

vamos facello (vamos a hacerlo); quería camelalla (quería camelarla), etc.

2.7. Los derivaos del latín "Planus".-

En determinadas partes de Asturias, pertenecientes a la zona sureño-central de la región, el resultado autóctono de los grupos iniciales latinos “pl-”, “cl-” y “fl-” es /y-/ en lugar de /ll-/. El Dr. García Arias así lo recoge explícitamente en su obra “Contribución a la Gramática Histórica del Asturiano” (G. Arias 1988, & 4.4.7 p.121). En el concejo de Llena, Jesús Neira, por su parte, reconoce topónimos como el yenu, la yana (Neira 1955, & 14, p. 24). En Sobrescobio, Mª Victoria Conde anota el resultado “y-” para los citados grupos latinos, tanto en el léxico: yegar < plicare, yorar < plorare, yave < clave, yosa < clausa (Conde 1978, p.122), como en toponimia: La Yana, La Yanáa, Los Yanos, El Yanu, La Yera, La Yosa (Conde 1978, p.253). En la parroquia de Tañes (concejo de Casu), se dice senderu yanu (sendero llano) (Armayor 1994, p.24).

Por lo que respecta al municipio de Samartín del Rei Aurelio, hay que decir que sólo se observa resultado /y/ en los derivados del latín “planus, -a, -um,”. Así, se pronuncia prau yanu, piedra yana, terreno yano, una yaná, enyanar el camín... pero esta realización no se produce en todo el concejo sino únicamente en la parte que se halla en la margen izquierda (al sur) del río Nalón, esto es, en la totalidad de la parroquia de Santa Bárbola y en parte de las de Samartín, Llinares y Blimea.

A pesar de que el curso del Nalón funciona efectivamente como línea divisoria del fenómeno, suele haber alguna ambigüedad en su realización, y de esta forma puede oirse a veces a alguien de la margen izquierda dicir "llanu, -a, -o": Nomenó nun ye que sea mui llano, llámen-y La Llaína así" (Informante de La Molatera, en la mitad sur de Blimea, agosto de 1995). En la ladera derecha del Nalón (al norte), sucede lo contrario, pues lo normal y mayoritario es oír, en gente que, por supuesto, no padece el yeísmo moderno, la realización "Llanu, -a, -o", lo que no impide que en alguna ocasión aparezcan las formas "yanu, -a, -o", como cuando en Fuente Felguera (aldea ubicada en la mitad norte de Blimea) una informante dijo La Yana.

Como dato documental, podemos aportar la forma “Los Yanos”, que aparece en el “Libro de la Hermita de Santa Bárbora” refiriéndose con toda probabilidad al actual pueblo de “Los Llanos” en la parroquia de Samartín. La cita textual es:

“Pedro Gra. Pumarino delos Yanos" (L.H., hacia 1795, folio 185 V).

2.8. La epéntesis de I.-

En el habla local barboliega, al igual que en el conjunto del idioma asturleonés (M. Pidal. Dialecto, & 6, p.53-4; G. Arias 1988, & 3.2.5, p.78), se da con bastante frecuencia la epéntesis de “-y-” en la sílaba final de palabra. Es este un fenómeno que viene de antiguo y que encontramos a menudo en la documentación medieval:

"segund la nuestra ordenancia" (SPIV, 382, a.1499).

"E que avedes abonar e laboriar vos e ellos los dichos bienes" (SPIV, 321, a.1490).

"hun murio de piedra" (SPIV, 266, a.1487).

"del murio del lagar" (SPIV, 22, a.1450).

"nin apremiado nin forçiado" (SBN, 336, a.1448).

"Diego García, clérigo e las Murias" (SPIII, 190, a.1412).

"e murio e corral de tierra" (SBN, 312, a.1408).

"la poblicaçión de la dicha provançia (...) si lle non fose resçebida la dicha provançia (...) que por la dicha provançia (...) la dicha provançia de los dichos testigos..." (SPIII, 140-1, a.1403).

"E quito e renunçio toda raçón de forçia e de enganno" (SBN, 255, a.1346).

"teniendo firme esperançia" (SBN, 224, a.1298).

"çien maravedís por pitanzia" (SBN, 217, a.1289).

"que me asperen ata que se cunplia esto que yo aquí mando" (SBN, 220, a.1289).

"busto in Forcata quod dicunt Monte Obio" (DCO, p.52, a.891, donde interpretamos este “obio” < “album”).

Remotándonos al latín vulgar, hallamos presencia de “-y-” epentética en voces documentadas como, por ejemplo, "panicium" (cl. "panicum") > “Panizo”, y en otras admitidas como necesarias, tales *quassiare (cl. "quassare") > "quejar" (DCECH, s.v.).

Entre el léxico hodierno de Santa Bárbola, podemos poner como ejemplos, entre las numerosas voces con “-y-” epentética, las siguientes:

pastia (pasta); agamiar (algamar, en otros bables) < l.vg. *incalciare; apigaciar (pigazar en otros bables = “dormitar”); cuerria (recinto circular de piedra en los castañedos); forquiá (vara horcada para remover la hierba); guariar (empollar el ave los huevos); agüeriu (sitio encharcado, con abundantes restos orgánicos); agüeria (valle; río); fusties (pinzas de madera para recoger los erizos de los castaños; der. del l. “fustis”).

2.9. La prótesis de A-

La prótesis de la vocal “a-” se da con frecuencia en el habla de Santa Bárbola. Es un fenómeno compartido por el resto del asturiano (Conde 1978, p.113; Martínez 1967, p.66; Rodríguez-Castellano 1954, p.182-3; García de Diego 1978, p.153) así como por las hablas vulgares españolas (García de Diego 1978, p.376). En la documentación medieval se pueden encontrar algunos ejemplos:

"se purgan e se alinpian todos los pecados" (SBN, 225, a.1298).

"ecepto la apresentaçión de las iglesias de Vega de Gordón e de Santa Luçía e sus benefiçios e otros qualesquier que a los dichos bienes pertenesçen de apresentar e al dicho monesterio por razón dellos" (SPIV, 312, a.1490).

En el habla actual del valle, aparece sobre todo en los verbos. Así apuxar, acocinar, aunir... En la toponimia la encontramos también delante de dos sustantivos L’Acapiellu < *El Ca(m)piellu, y en El Pandu l’Abayuetu < El Pandu’l Bayuetu.

Entre las generaciones jóvenes de la comarca, tiende a desaparecer este fenómeno de la “a-” protética pues se empieza a considerar también aquí como vulgar o al menos como demasiado “cerrado”.

2.10. El sonido aspirado.-

Se trata de un sonido propio del dialecto oriental del asturiano, donde ha surgido como resultado de la “f-” inicial latina (G. Arias 1988, & 4.3, p. 106). En la documentación antigua, se le puede encontrar alguna vez, como en esta cita del siglo XV:

“ay un prado pequenno, en que ay un jorcado de yerva poco más o menos"(SPIV, 350, a.1493).

En Santa Bárbola, aparece el sonido aspirado ante los diptongos “ue” “ui”, como variante enfática o dialectal, al lado de la conservación de la “f-”. Así se encuentran los pares:

fuente - juente (fuente).

fuebu - juebu (fuego).

fueya - jueya (hoja).

Y en el pretérito indefinido de los verbos “ser” o “ir”:

fui - jui

fuisti - juisti

fue - jue

fuemos - juemos

fuestes - juestes

fueron - jueron

Esta aparición del sonido aspirado ante los diptongos citados no solamente se da en nuestro valle sino que se puede encontrar en todo el territorio del asturiano central (G. Arias, l.c.).

3. MORFOLOGIA

3.1. Morfemas de género y de número en los nombres y adjetivos.-

El morfema de singular en el masculino puede aparecer con estos alomorfos, a saber:

-0 (cero) ; aquí se pueden hacer dos subdivisiones, una la de los acabados en consonante, como fontán, rebollal, patacal; y otra la de aquellos que terminan en vocal tónica, como reló, sofá, pipí...

-U ; ejemplos regueru, pandu, cerráu.

-O ; ejemplos río, fierro, carro.

-A ; ejemplos cura.

El morfema de plural, en masculino, por su parte, se realiza a través de tres alomorfos:

-ES , para los singulares en -0 (morfema cero, acabados en consonante) y en -A; ejemplos fontanes, rebollales, patacales, cures.

-OS , para los singulares -U y -O ; ejemplos regueros, pandos, cerraos, ríos, fierros, carros.

-S, para los acabados en vocal tónica, ejemplos: un chiribí (persona de muy poco juicio) unos chiribís.

un pipí (el de los niños cuando orinan) munchos pipís.

un reló dos relós, un sofá unos sofás.

Hay que señalar el caso particular de los diminutivos en “-ín”, que hacen el plural en “-inos”, así: un pitín, en singular, y unos pitinos, en plural. También algunos que acaban en “-z” como rapaz (muchacho), cuyo plural es rapazos (sin embargo un maízu y dos maízos, ya que maíz es el nombre de la especie vegetal y funciona como neutro por lo que no tiene plural).

En femenino, el morfema de singular aparece a través de estos alomorfos:

-A ; ejemplo casa, caleya (calleja), rosa.

-0 (cero), ya sean acabadas en consonante, como castañal (castaño), cerezal (cerezo), figal (higuera); ya en vocal tónica, como borná, paré, ce, de, o (nombres de letras) .

-E ; ejemplo puerte (puerta), sebe (seto).

-O ; ejemplo mano.

Por su parte, el morfema de femenino, en plural, siempre aparece bajo la forma -ES, excepto cuando el singular acaba en vocal tónica, pues en ese caso lo hace algunas veces con el alomorfo -S. Veamos ejemplos de los posibles femeninos singulares con sus correspondientes plurales:

Singular en -A Plural en -ES

la casa les cases

una caleya unes caleyes

esta rosa estes roses

Singular en -0(cero) Plural en -ES

la castañal les castañales

esa cerezal eses cerezales

aquella figal aquelles figales

una borná unes bornaes

Singular en -0 (cero) Plural en -S

una (lletra) o dos os

esa paré eses parés

una (lletra) ce dos ces

Singular en -E Plural en -ES

una puerte unes puertes

la sebe les sebes

la llave les llaves

Singular en -O Plural en -ES

"la mano" "les manes"

Esta tendencia al pl. fem. en "-es" es común a todo el dialecto central del asturiano (Neira 1976, p.138-9). En la documentación medieval ya aparecen casos de este fenómeno:

"a ninguna de las sus coses" (SPI, p.177, a.1249)./ "de les otres partes determina pe les tierres que vos avedes con vostros hermanos" (SPI, p.213, a.1261)./ "en tierra de León e de Asturies" (SPI, 266, a.1284)./ "en toda Asturies" (SPI, 269, a.1285)./ "dovos en arres el dezmo (...) e assi por las arres e por la donación" (DCO, 279, a.1289)./ "...molneras, roces, devisas..." (SPI, 292, a.1292)./ "en duas brannes" (SPI, 298, a.1296)./ "Fecha la carta quinze dies de novembre" (SPI, 350, a.1304).

En cuanto al morfema del género neutro, plenamente productivo en el habla local, hay que decir que únicamente se manifiesta en los adjetivos. Así, la mayoría de los calificativos tienen tres terminaciones, una para cada género, siendo estos los morfemas:

SINGULAR

-U para el masculino; ejemplo blancu (coche blancu).

-A para el femenino; ejemplo blanca (fueya blanca).

-O para el neutro; ejemplo blanco (papel blanco).

PLURAL

-OS para el sing. -U; ejemplo blancos (coches blancos).

-ES para el sing. -A; ejemplo blanques (fueyes blanques).

El género neutro, por definición, no tiene plural.

3.2. Sustantivos masculinos, femeninos y neutros.-

En el habla local, los sustantivos pueden funcionar con alguno de estos tres géneros: masculino, femenino y neutro.

El género de un sustantivo se determina no por su terminación sino por el adjetivo pospuesto con el que concuerda y por el pronombre átono por el que puede ser sustuido.

Los sustantivos de género masculino son aquellos que exigen un adjetivo pospuesto en masculino y que cuando son sustituidos por un pronombre, éste ha de ser asimismo masculino:

- ¿Visti a esi neñu bunu?. - Sí, vilu.

- ¿Quieres el bolígrafo negru?. Non, nun lu quiero.

En los dos ejemplos anteriores, los sustantivos neñu y bolígrafo actúan como masculinos porque llevan pospuestos los adjetivos bunu y negru respectivamente, y son conmutados por el pronombre masculino lu.

Los sustantivos de género femenino son aquellos que exigen un adjetivo pospuesto en femenino y que cuando son sustiuidos por un pronombre, éste ha de ser también femenino:

¿Comprasti una vaca roxa? Sí, compréla.

¿Arreglasti la silla rota?. Sí, arregléla.

En este caso, los sustantivos vaca y silla funcionan como femeninos porque llevan pospuestos los adjetivos roxa y rota, que son femeninos, y además su sustituto pronominal es el femenino la.

Los sustantivos de género neutro son aquellos que exigen un adjetivo pospuesto de género neutro y cuando son sustituidos por un pronombre, éste ha de ser también de ese mismo género. En el habla barboliega, son neutros los nombres colectivos, los no contables y los abstractos. Veámoslo con frases:

- ¿Ya saludasti a la xente mozo?. - Sí, ya lo saludé.

- ¿Estrenasti la ropa nuevo?. - Sí, ya lo estrené.

- Bebisti agua frío. - Sí, bebílo.

- Tomasti lleche cuayao. - Sí, tomélo.

- La música esto ye mui guapo, ye moderno. - Sí escuchélo y gustóme.

- La fame ye mui negro, otros pasaron fame pero nosotros gracies a Dios nun lo pasemos.

Como se puede ver, todos los sustantivos que van en negrita llevan pospuestos adjetivos neutros y son, a la vez, antecedentes de pronombres también neutros.

Muchos sustantivos que normalmente funcionan como masculinos o femeninos pueden, en determinadas circunstancias, hacerlo también como neutros. Esta es una cualidad que se da en todo el dialecto centro-oriental del asturiano (Neira 1976, p. 98; Andrés 1993, pp. 53-4). Veamos cómo sucede en Santa Bárbola, en la siguiente serie de ejemplos:

- Esta yerba ta seca. (yerba se refiere a un solo ejemplar de planta).

- Esta yerba ta seco. (yerba aquí es nombre colectivo que se refiere al conjunto de hierbas de un determinado sitio).

- La fueya ta moyá. (fueya se refiere a un solo ejemplar de hoja).

- La fueya ta moyao. (fueya es nombre colectivo que designa un conjunto de muchas hojas).

- Fixeron un camín nuevu.(camín designa un camino concreto, es masculino).

- Per onde vamos ahora ye camín nuevo. (aquí camín, sin acompañamiento de determinante, funciona como nombre abstracto y tiene género neutro).

Allí hay un monte muy altu.(monte es nombre individual y concreto que designa una montaña o un pico, es de género masculino).

Esto de pequí ye monte malo. (Aquí monte funciona como nombre colectivo que designa el terreno del común que se halla sin cultivar; es de género neutro).

Apurando un poco la cuestión, se puede afirmar que, en el habla barboliega, cualquier sustantivo del tipo que sea puede funcionar como neutro en determinado contexto. Para ello, simplemente, basta con presentarlo en la oración sin el concurso de determinante alguno sobre él. Así, de esa forma, se mantiene en el plano “virtual” o “conceptual” - “impersonal”, sin la actualización y personalización que le confieren los artículos y los determinantes en general (Alvar-Pottier 1993, & 87, p.111). Veamos:

- La muyer de Xuan nun ye asturiana.

- Casase con muyer forastero nun me paez mal.

- Aquella vaca ta fina mui guapa. ¿Ye suiza?. - Sí, hai unos años trixeron pequí vaca suizo y dellos quedáronse con algo.

Hay que señalar que el género neutro ya se daba en la lengua latina para expresar cantidad indeterminada. Es especialmente interesante el siguiente texto de Servio, publicado por KEIL, Grammatici Latini, t. IV, &493.20: “Hinc de ostreis quaesitum est, cuis essent generis. Animal est aut non est animal: si animal est, neutrum non est, sed femininum; si non est animal, neutrum erit... Ideo ista diferentia... servatur... ut ita dicamus frange omnia ista ostrea... et comedi multas ostreas”. O sea, neutro cuando se designa una totalidad; femenino si se hace referencia a elementos de ella. (Tomado de Alvar-Pottier 1993, p.47 n. 29).

En la documentación medieval asturiana, es bastante frecuente encontrar casos de concordancia neutra del mismo tipo que la que podemos observar en la actualidad. Vamos a exponer a continuación una larga serie de ejemplos, recogidos personalmente de la lectura atenta de diversas fuentes documentales. Con la letra negrita señalaré los elementos sujetos de la concordancia:

"Si maes val que el precio, quitámosvos la mayoría e dámosvoslo en donación" (SPI, p.243, a.1274)./ "Si maes val que el precio, quítovos la mayoría e dóvoslo en donación" (SPI, p.253, a. 1278)./ "E lo que maes val quel dicho precio, quítovos la mayoría e dóvoslo en donación" (SPI, 260, a.1280)./ "Et lo que maes val quel decho precio, quítovos la mayoría e dóvoslo en donación" (SPI, 265, a. 1284)./ "e si maes val que el sobredecho preçio quitámosvoslla mayoría e dámosvolo en donación" (SPI, 268, a.1285).

Este pronombre “lo” aparece como sustituto del sustantivo “mayoría”, además de en los casos susodichos, en las páginas 268, 267, 265, 260, 253 y 328 de la obra San Pelayo I.

"e la mayoría que maes valen los eredamientos aún uollo do por Dios e por mio ánima" (SBN, 223, a.1297).

Como contraste que apoya la interpretación de concordancia neutra con "mayoría" en los casos antes expresados, en las siguientes frases aparece, sin embargo, concordancia femenina:

"Et si maes val quel precio, quítovos la mayoría e dóvosla en donación" (DCO, 276, a.1287)./ "E lo que maes val quel dicho preco, quitámosvos la mayoría e dámosvosla en donación" (DCO, 288, a.1289)./ "E lo que maes val quel dicho precio, quítovos la mayoría e dóvosla en donación" (DCO, 289, a.1289)./ "E lo que mas val...quitámosvos (la) mayoría e dámosvosla en donación" (DCO, 293, a.1292; y p.297, a.1294)./ "E quanto mays val que este preçio, quitámosvos la mayoría e dámosvoslla espresamiente en pura donaçión" (DCO, 331, a.1302)./ "Et si más val quel dicho preçio quítovos la mayoría e dóvosla en donaçión, asy que luego de mano por esta carta vos do ende dél e en él el jur e la propiadat" (SPII, 419, a.1368).

Veamos ahora ejemplos de concordancia neutra con otros nombres:

“e la collecha que y iazía a la sazón que lo él recebira e el poblo que y hallara" (SPI, 291, a.1290).

"arriendo...la meatat de la iugeuería (sic) quel dicho monesterio ha y en Godos e en sos términos. Et arriéndolo de vos... (SPI, 430, a.1323).

Para reafirmar la concordancia neutra anterior, tenemos el siguiente ejemplo donde la concordancia es, en cambio, femenina:

"arrendamos de vos...la meatat de la juguería...E arrendámosla..."(SPII, 122, a.1335).

Más nombres neutros:

“Et otorgamos que vos sea guaresçida la dicha orta por los bienes de la dicha Mayor Pérez según que se obligó por la dicha carta de lo guaresçer" (SPII, 104, a.1332).

"e toda la frucha que vos hy avedes avemos nos de aver la meatat dello" (SPII, 107, a.1333).

"Et el poblo que yo, Gonçalo Suárez, e los dichos mios fillos tenemos del dicho monesterio en el dicho lugar ye esto: una casa e un horrio..." (SPII, 180, a.1341).

"Et toda vençón que él en esta razón fezier yo lo otorgo e lo he e avré por firme e por las condiçiones e obligaçiones que la fezier en mio nomne e en el so yo lo otorgo e lo he e avré por firme que vala tan bien commo se yo misma fosse presente e lo feziesse. Et otorgo de lle la salvar e guarir de quienquier que lle la enbargar" (SPII, 255, a.1348).

En este largo fragmento que acabamos de transcribir, observamos que la voz femenina "vençón" concuerda unas veces con "lo" (considerada entonces de género neutro) y otras con "la" (considerada entonces femenina).

Continuamos con más citas:

"tomó un çéspede de la dicha tierra e un ramo de peredo que en ello estava" (SPII, 261, a.1348).

"por diez faniegas de bona escanda, linpio e pisado, dadorio e tomadorio por la faniega derecha de Oviedo" (SPII, 266, a.1349).

Este último ejemplo responde con fidelidad a la norma en cuanto a la concordancia del adjetivo antepuesto y postpuesto a sustantivo neutro. El antepuesto mantiene la misma concordancia que el artículo correspondiente; en este caso “la escanda” y por ende “bona escanda”. Sin embargo, los dos adjetivos pospuestos van en neutro “escanda linpio e pisado”, indicando el género del sustantivo no contable.

"E se alguna cosa por nos pechardes en esta razón, de uos lo dar doblado" (SBN, 247, a.1333).

"e se alguna cosa por mi pechardes en esta razón dévoslo dar doblado" (SPII, 126, a.1335).

"e se alguna cosa por mi pechardes en esta razón dévoslo dar doblado" (SPII, 281, a.1350).

"e se alguna cosa por mi pagardes en esta razón otorgo de vos lo dar doblado" (SPII, 286-7, a.1350).

"Et si alguna cosa por mi pechardes en esta razón otorgo de vos lo dar doblado" (SPII, 402, a.1364).

"Et si alguna cosa por mi pagardes, de vos lo pagar doblado" (SPII, 426, a.1369).

"Et si alguna cosa por mí pagardes en esta razón, otorgo de vos lo pagar doblado" (SPIII, 112, a.1399).

Para reafirmar el sentido de neutro de “alguna cosa” en las anteriores frases, tenemos un ejemplo en el que aparece femenino:

"Et se (alguna cosa les tenedes tomada o prendada) por esta razón, que ge la entreguedes luego bien e conplidamente" (SPII, 294, a.1351).

Más ejemplos de concordancia neutra con otros nombres:

"e la madera que conplir para esto que lo tomedes de lo nuestro de aquellos árvoles" (SPII, 292-3, a.1351).

"la vuestra meatat desta manpostoria o parte dello" (SPII, 339-40, a.1358).

"non yr nin passar por mi nin por otro contra esta dicha vençón que vos fago nin contra parte della en ningún tiempo nin en alguna manera, nin allegar contra ello que non ovi la dicha paga" (SPII, 456, a.1375).

"Item que dixiera que oviera condiçión con el dicho Johán Alfonso, so fillo, que lavrás de cánnamo lo quel dello lavrara" (SPIII, 32, a.1381).

"En tal manera que toda la lantoria que en ellos lantó Pedro Cosme de Santa María de Grado, que Dios perdone, por sí o por otro o nos, los dichos Gutier Díaz et Alvar Ferrándiz, avemos lantado e lantarmos deste día que esta carta es fecha en delantre, que ayamos nos e Catalina Ferrándiz, muller de mí, el dicho Gutier Díaz, e María Ferrándiz, muller de mí, el dicho Alvar Ferrándiz, e nuestros herederos la meytad dello e de la fruta que Dios en ello dier." (SPIII, 191, a.1413).

"de la lenna dellos e de los otros árvoles que ende lantardes que non foren frucheros avedes a dar annos la meetat e a nuestras subçesoras vos e vuestros herederos para sienpre e non lo cortar sin nuestra liçençia" (SPIII, 193, a.1413).

"Iten, mando yo el dicho Alvar Pérez la metad de la ropa de pluma que sea dado al espital de Premonio para dormir en ello los pobres que se ende acolleren" (SPIII, 263, a.1426).

"de la parte de çima heredad de Sancta María de Rey Casto que yo, el dicho Juan Ferrández, tengo aforado" (SPIII, 310, a.1431).

"Et otrosy en quanto atapnnía a los árvoles que ende oy día estavan lantados que fruto levavan que entrasen por ello e lo levasen" (SPIII, 377, a.1438).

"Faziéndolo de otra manera que non vala, maes por ese mesmo fecho sea este dicho aforamiento en sí ningunno et tornado todo al dicho monesterio con todo el fruto e lantoria que Dios en ello diere et estovier fecho sin otro resçebimiento algunno. Otrossí que yo nin la dicha mi muller nin mis herederos nin heredero nin algunno dennos que non podamos dar nin dexar este dicho aforamiento nin parte dél a ningunt santuario" (SPIII,433,a.1447). ( Aquí, como se puede ver, en la primera ocasión aparece el pronombre neutro "ello" mientras que en la segunda aparece el masculino "él", con el antecedente "aforamiento" en ambos casos.

"Et otrossí la metad de la faça que yaze en la Cotarilla que labra Fernán Pérez de la Vega, lo qual se determina de esta manera" (SPIII, 457, a.1448).

"la qual metat de las dichas tierras tierras (sic) fue dado en troque" (SPIII, 457, a.1448).

"et mando que heredamiento de la Pinnera que iaz çerca de Nargua, que ellas dicen que ye so, que se saba en bona verdat, e si por so salir yo me parto dello, e do maldiçión a todo omme de mia parte que lles lo enbargar. Et mando quel heredamiento de Caço, que me demandan Martín Díaz e Pedro López que saban en bona verdat aquello que mio padre dió sobrello" (SBN, 217, a.1289).

"et dole el mio heredamiento de Santa Gadía, que lieve las bonas dello por en sua vida" (SBN, 218, a.1289).

"Et si alguna otra deueda venier que yo deuo por verdat, que lo paguen por mí" (SBN, 219, a.1289).

"E otrassí lli cobo de la Vallina del Miraderu, que auía Alffonso Sánchiz la terçia dello que llas hereda lo medio” (SBN, 235, a.1306).

"por tal condiçión, que se Iohán Arias e Eluira Arias, mios hermanos, quisieren conprar la mia rayz que de mio ficar, tanto por tanto commo otro por ello dier, que lo ayan" (SBN, 242, a.1324).

"que uos dammos toda la nuestra madera de la cassa e de anbos los orros que nos tenyemos en Çerezangos, que ye en el térmyno del conçello de Lauiana, e dámmosvoslo con tal razón..." (SBN, 293, a.1374).

"una fanyega de escanda, linpio y pisado" (SBN, 295, a.1374).

"quatro çeleminos descanda, lynpio e pisado" (SBN, 331, a.1427).

"dos celemines descanda por el celemín de los préstamos deste dicho nuestro monesterio, linpio e pisado e bueno de dar e tomar" (SBN, 355, a.1463).

"E que de todo el fruto que Dios diere en las dichas castanales que vos asy tenedes lantandas (sic) e lantardes en las sobredichas heredades que nos las sobredichas abadesa e priora e monias del dicho monesterio e conuentu e nuestras suçesores que después de nos venieren e suçedieren en el dicho monesterio, ayamos e leuemos la metad parte dello" (SBN, 361, a.1470).

"e resçebir por non pago el dicho aforamiento que vos del dicho terrentorio fazemos, con el edefiçio que en ello estovier... E obligamos a nos mesmas e a todos nuestros bienes muebles e rayzes conbentuales de vos guaresçer e mantener e salvar e fazer lano e de paz para syenpre el dicho aforamiento e acabildamiento a vos del dicho terrentorio e viesco fazémosvos de qualquier persona que vos contrariar o alguna cosa sobre él posyer pagado (sic) nos elos dichos vuestros herederos el dicho fuero en la manera que dicha es" (SBN, 371-2, a.1509). (En este caso se ve una forma neutra, “ello”, y una masculina, “él”, para el mismo antecedente pronominal “terrentorio”).

"E los dichos Alonso de Medina e Juan de Santa Clara e Diego de Pedrunno e Juan de Monte Cabeças han de començar de traer en las dichas carradas este mes de septiembre en que estamos, e continuarlas por manera que fasta día de todos santos que ora primero verná ayan piedra farta en que labren seys canteros, e dende en delante de cada día, e non lo dando que sean todos a pagar los jornales que tallesceron" (MHA13, p.28, a.1463).

"...de lle traer sesenta carradas de cale bien cocha en piedra e la metad de las dichas carradas a çinquenta e çinco maravedís e la metad a sesenta maravedís. E obligáronse cada uno por todo, e hanlo de traer fasta día de San Juan que primero viene" (MHA13, p.46, a.1484). (Aquí se concuerda con el sustantivo “cale” en femenino en “cale cocha” y en neutro en la expresión “hanlo”).

"e que todos los otros fuesen a sacar piedra, pero que el día que non fuese de sacar piedra, por respeto del mal tiempo, que puedan labrar de lo que acá estoviere" (MHA13, p.47, a.1485).

"non labre en la obra de la dicha iglesia nin sea admittido a ella Juan, fijo del maestro de la obra, nin le sea atendido con cosa de lo ganado que se le debe por algunas cosas que ubo fecho en la dicha iglesia" (MHA13, p.54, a.1487).

"e diéronle la dicha madera con sus açiones para que pueda demandar lo que se fallare que han levado dello después que se acomençó a desbaratar la casa" (MHA13, p.72, a.1493).

"La cabsa desto yo no lo se" (MHA13, 72, a.1495).

"nombrando ellos personas que toviesen cargo de faser el hedifiçio que mandasen, él yría con ellos a lo ver e tasar e venir e trabajaría en ello como en casa suya propia" (MHA14, p.3, a.1520).

"que se traxeron este dicho año çiento e honze carradas y media de cale a sesenta y dos maravedís la carrada en que montó seys mill e nueveçientos y treze maravedís, de los quales paresçe que se pagaron a Juan de la Cuesta que tomó el cargo dello seys mill e syeteçientos e quinze maravedís" (MHA14, 16, a.1521).

"y ansí mesmo de otras muchas cosas que se requieren ay gran carestía, y una de las cosas que más lo causa es aver como ay..." (MHA14, 137, a.1551).

"una libra de buena çera, que sea de dar e de tomar en que aya veynte e quatro onças de çera, por el día de Sant Martino puesto en salvo de toda cosa" (SPIV, 68, a.1458).

"Ytem mando para la fiesta de Navidad que yo solía fazer para que se faga depués de mis días para sienpre la heredad que yo conpré en Luerzes que es en Pravia e para con ello la herençia que me copiere de mi padre e mi madre" (SPIV, 92, mediaos del s.XV).

"e obra que tovierdes fecho" (SPIV, 219-20, a.1482). (En este último caso, además de concordancia neutra, también cabe la posibilidad de que el verbo “tener” funcione como auxiliar).

"de parte de çima heredad vuestro" (SPIV, 375, a.1497).

“...copinos de pan de escanda limpio...” (Libro de la Hermita, año 1707). (Aquí puede haber duda entre los sustantivos “pan” y “escanda” como núcleos a los que se refiere el adjetivo “limpio”).

Seguidamente van unos ejemplos con clara concordancia no neutra, para que nos sirvan de referencia contrapuesta a los otros:

"tres fanegas e media de pan escanda linpia e pisada" (SPIV, 424, a.1509).

"et a Elvira Suáriz cobo el terçio de fondos, con los árvoles que en él están" (SPII, 430, a.1369).

"en el dicho terçio de la dicha casa de Socastiello de suso determinada, para que fagades del vos e vuestro subçesores a toda vuestra voluntad" (SPIII, 168, a.1407).

"Et aviendo vos e vuestros soçesores vender o enpenar la dicha vinna con su lantoria que lo fagades saber ante a nos o a nuestras sobçesoras si la queremos conprar ho a pennos, e queriéndola nos que la ayamos tanto por tanto commo otro por ella dier" (SPIII, 223, a.1420).

"para fazer la dicha vençón segúnt que la fazedes e se de suso contién et otorgo de la aver por firme" (SPIII, 228, a.1420).

"E si maes valent los dichos heredamientos e çimientos que el dicho preçio douos la mayoría en pura donación" (SBN, 233, a.1304).

"e por bien tovierdes commo en la cosa más libre e quita que vos avedes" (SPIV, 368, a.1496).

3.3. Masculino o femenino en un mismo sustantivo (Cambio de género con valor significativo).-

En el habla local, al igual que en el conjunto del idioma asturiano (Neira 1976, pp. 101-2), los sustantivos masculinos o femeninos pueden aparecer con el género cambiado adquiriendo entonces un significado empequeñecedor o peyorativo. En la casi totalidad de los casos, el cambio se produce desde el femenino hacia el masculino:

Cosa: f. Cosa, cualquier objeto.

Cusu: m. Cualquier objeto de poco valor o muy pequeño en relación a su tamaño habitual.

botella: f. Botella, recipiente.

botellu: m. Botella pequeña.

boca: f. Boca, entrada del aparato digestivo.

bucu: m. Boca pequeña o boca en sentido despectivo o humorístico.

tená: f. Henil en el piso superior del establo.

tenáu: m. “Tená” pequeña o en malas condiciones.

De esta manera el femenino indica mayor tamaño o entidad que el masculino. Esto también ocurre en otras lenguas, como el castellano, donde encontramos “ventana” - “ventano”, “cesta” - “cesto” , “pera” - “pero”, “panera” - “panero”, “palabra” - “palabro”..... (DRAE, s. vv.; Alvar-Pottier 1993, &28, p. 41). Ejemplos de casos en otras lenguas como el catalán y el francés los podemos hallar comentados en el artículo de Wartburg “Substantifs féminins avec valeur augmentative”, donde el autor propone, como origen del fenómeno, el género neutro latino, encontrando el mismo tres etapas en la evolución hasta el romance:

“1. Le latin des premiers siècles de notre ère, encore en possession du neutre, disait

pratum sg. prata pl.

2. Le neutre s’étant perdu comme genre indépendant, on abandonna aussi le pluriel en -a, mais on conserva ceux parmi ces pluriels qui s’imposaient par leur fréquence, comme par ex.

fructum sg.; fructos pl.; fructa sens collectif.

3. Dans certains cas l’idée de la collectivité pouvait disparaître, puisque la chose qu’il s’agissait de désigner pouvait aussi bien être conçue comme un tout que comme un ensemble, d’autant plus que dans ce dernier cas on pouvait se servir du pluriel normal. L’ancien pluriel en -a devait alors prendre le sens d’un augmentatif: prée à côté de pré, pl. prés.

4. La relation grammaticale entre pré et prée était celle du masculin au féminin, la relation dans l’ordre des idées celle du mot simple à son augmentatif. Il se produisit une association entre ces deux relations, que la langue mit à profit comme nouveau moyen de dérivation”. (Wartburg 1921, pp. 54-5).

De la documentación medieval asturiana ofrecemos el siguiente ejemplo donde aparece el masculino de llosa (tierra de cultivo cerrada):

“Item más un loso que está çerrado sobre sy" (SPIV, 350-1, a.1493).

"y damos en trueco otro lloso que dizen Alaspra" (SPIV, 414, a.1508).

4. SINTAXIS

4.1. La caída de la preposición “de”.- Un aspecto sintáctico que es necesario resaltar para la correcta compresión de los topónimos del valle de Santa Bárbola es el de la supresión o caída de la preposición "de" cuando va precedida de una palabra acabada en vocal.

Es ésta una característica del bable local que es común al resto del idioma asturiano así como a las hablas vulgares del español (M. Pidal, Dialecto & 19, pág. 109). De esta manera, por ejemplo, la encontraremos suprimida en los topónimos La Fuente la Caleya (La Fuente de la Caleya) y El Praucu’l Xerrón (El Praúcu del Xerrón), pues en estos casos la palabra que precede a la preposición acaba en vocal (fuente y praúcu). Hay algunos topónimos en los que la encontraremos suprimida por dos veces, así en el de La Fuente'l Granxu la Pedreguera (La Fuente del Granxu de la Pedreguera) o en el de La Campa'l Yanu´l Río (La Campa del Yanu del Río).

En otros casos, debido sin duda al desgaste producido por el uso y la elocución rápida y descuidada, la supresión de la preposición se contagia a la del artículo contiguo, que también desaparece; vamos a comprobarlo poniendo unos ejemplos:

El Cuetu Cerezalona (El Cuetu de la Cerezalona).

El Prau Llamargu (El Prau del Llamargu).

El Prau Escobal (El Prau del Escobal).

No obstante todo lo anterior, es importante decir que la supresión de la preposición, aunque es fenómeno que se da con regularidad, ello no impide su aparición en situaciones en las que se quiere enfatizar la expresión o cuando se pretende cuidar la elocución para evitar posibles confusiones. Tenemos un ejemplo de eso en el topónimo La Fuente de Fierro de la Candamia, recogido de esta manera de boca del mismo informante que en otros topónimos realizaba la normal supresión.

Cuando el vocablo que precede a "de" no acaba en vocal, la preposición se mantiene siempre en el sintagma. Así lo podemos comprobar en topónimos como: Les Cases de Baxo, El Molín de Bárbola y La Fuente'l Prauscón de Puchamare.

En el proceso histórico por el cual se ha llegado a este fenómeno de supresión del enlace “de” en los contextos susodichos, ha habido un paso en el cual sólo desaparecía la consonante “d”, permaneciendo, en cambio, la vocal “e”. Esto se puede observar actualmente en el habla del concejo de Sobrescobio, en frases como la variquina e mio ma = “la varita de mi madre” (Conde 1978, p. 91). También en topónimos vigentes actualmente en Samartín del Rei Aurelio, como Laisancho, pueblo de Blimea, cuya forma actual procede de una antigua “La de Sancho” > *“La e Sancho” > “Laisancho”, con diptongación, en el último paso, de las vocales en hiato.

En documentos literarios bables también se pueden encontrar ejemplos de lo dicho, como en estos versos del siglo XIX del poeta Andrés Menéndez:

“y entamaron les campanes

del templu ‘e la Pelegrina

á esmormiase y repicar”

(Lliteratura Escaecida nº 26, p.21)

“entre el Cura y sacristan

del templu é la Pelegrina”

(Lliteratura Escaecida nº 26, p.22).

“y llimpielos muy de prisa,

per non sacar el pañuelu,

co la manga é la camisa...”

(Lliteratura Escaecida nº 26, p.25).

4.2. El pronombre átono en posición proclítica ante infinitivo.-

En castellano, el pronombre átono en posición proclítica ante infinitivo dejó de emplearse a lo largo del siglo XVII (Lapesa, HªL., & 97,9).

En asturiano, sin embargo, sigue siendo posible su aparición proclítica ante infinitivo en determinados contextos (Andrés 1993, pp. 48-59), alternando en todo caso en esos contextos con la posición enclítica. Veámoslo en unos ejemplos del habla barboliega:

Nun sabemos qué-y mandar - Nun sabemos qué manda-y. (No sabemos qué mandarle).

Nun tengo ná porqué vos los apurrir - Nun tengo ná porqué apurrívoslo. (No tengo ningun motivo para dároslo).

Hay que lo facer - Hay que facelo. (Hay que hacerlo).

Tenemos que-y lo dar - Tenemos que dá-ylo. (Tenemos que dárselo).

Como datos documentales se pueden aportar los siguientes casos extraídos del Libro de la Hermita de Santa Bárbora (L.H.):

“...se obligó a los pagar” (años 1679, 1695 y 1696, por citar sólo los más antiguos).

“...por estar y no se cobrar ya a muchos años” (L.H., año 1701).

“...y se obligó a los tener...”(L.H., año 1703).

“...y no se poder tomar...”(L.H.,año 1710).

5. LOS AFIJOS.

5.1. LOS SUFIJOS.

El sufijo es el morfema que, unido a una base en su parte final, forma un derivado (Lázaro 1987, s.v.).

En este capítulo haremos una descripción de los sufijos, tanto nominales como verbales, que se pueden encontrar en el habla y en la toponimia del valle de Santa Bárbola.

Para este apartado referido a los afijos, se ha consultado, de manera preferente, la siguiente bibliografía:

- C.H. Grandgent. “Introducción al latín vulgar”. Publicación de la Revista de Filología Española nº IX. Traducción y anotación de Francisco de Borja Moll. Cuarta edición. Madrid 1970.

- Vallina Alonso, Celestina. “El habla del Sudeste de Parres”. I.D.E.A. Oviedo 1985.

- Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, 21ª edición. Madrid 1992.

- Rivas Quintas, Eligio. “Toponimia de Marín”. Verba, Anuario Galego de Filología, Anexo 18. Universidad de Santiago de Compostela 1982.

5.1.1 SUFIJOS NOMINALES

Sufijos Nominales son aquellos que se añaden a los sustantivos y adjetivos para modificar su significado. En el habla de Santa Bárbola se pueden encontrar los siguientes:

1º. -acu, -a, -o

Es de origen celta y mantiene su vitalidad en el habla del valle añadiendo al sustantivo o al adjetivo un significado diminutivo-despectivo: pequeñacu, ruinaco, xentaca.

En toponimia lo podemos ver en nombres como La Barraca, El Fuxacu y El Foxacón, en este último acompañado además del aumentativo “-ón”.

2º. -aje

Con fonética castellana lo encontramos en unas pocas palabras del léxico autóctono como hablaje (manera propia de hablar de cada persona: ¡vaya hablaje’l tuyu!) o campesinaje (las labores propias del campesino: Esto yera tolo que s'usaba nel campesinaje: forquiaes, pales, bozales pa les vaques...).

3º. -al, (-ar)

Sufijo muy productivo, con significado colectivo, aparece como formante de muchos nombres de árboles: castañal, cirigüeyal, nozal... También en nombres que designan sitio donde abunda una determinada planta: felechal, argomal, artadal... O donde se halla un cultivo de una determinada especie: arbeyal, patacal, fabal. En otras voces como nial, der. de *nidu o balagar, der. de bálagu, tiene también, aunque con menos claridad, sentido colectivo: en el caso de nial (nido), por designar el sitio donde se encuentra el conjunto de los huevos y de los polluelos; en el caso de balagar por tratarse de un conjunto de hierba amontanada.

4º. -án, -ana, -ano

Sufijo de significado peyorativo, con escasa vitalidad en el habla. Se le encuentra en voces como charrán, -ana, -ano (indiscreto en el hablar), mierdán, -ana, -ano (fastidioso de carácter), mexacán ( pequeña infección de la piel causada generalmente por alguna espina: salióme nisti deu un mexacán). Hay una creencia popular según la cual si coges un sapo directamente con las manos sin ninguna protección te saldrá luego en ellas un mexacán.

Suele aparecer combinado con otros sufijos, también despectivos, como en guajarrián (-arru + -án), paisanetán (-etu + -án).

En toponimia lo hallamos en L’Ubillán, nombre de un pico cercano al que lleva el nombre de L’Ubiu y de menos altura que éste, por lo que parece claro el sentido diminutivo-despectivo.

5º. -ancu, -a

De origen prerromano, ya no es operativo en la lengua actual. Forma parte de palabras como trabancu (madero que corona la presa del molino) y, quizás, trancu (madero para cerrar las puertas).

En toponimia, tal vez esté presente en La Llanca, nombre de un prado de la zona de El Valle les Fuentes. (Sevilla 1980, p.49 para etimología prer. *lanca).

En la documentación medieval encontramos un topónimo “La Lanca” por la zona de Uviéu:

Johán Iohániz de la Lanca (SPII, p.14, a.1326).

6º. -ante

En el léxico se presenta en voces actuales como mangante (vago), falante (hablador, tratable).

No se encuentra en la toponimia.

7º. -anu, -a (átono)

De origen prerromano, ya no es productivo en el habla actual. Se encuentra formando parte de palabras como llábana (losa), cándanu (rama seca de un árbol), arándanu (fruto de la arandanera).

Este sufijo puede aparecer con las variantes “-abu” como en “cácabu” (objeto inservible); “-aru” como en calambru, de calámbaru por síncopa; “-agu”, como en muérdagu; y “-alu”.

En toponimia, lo hallamos en La Regüelta’l Candanón, en la voz candanón, aumentativo de cándanu.

8º. -anza

Sufijo resultado del latín “-antia”, da lugar a sustantivos deverbales. Denota “acción y efecto de”, como en comparanza y llabranza.

No se encuentra entre los topónimos del valle.

9º. -ara (átono)

Para los apelativos tenemos cáscara, mázcara...

Entre los topónimos aparece en La Fócara y en La Fuente la Llascarina, en este último en el diminutivo llascarina, derivado diminutivo de lláscara.

10º. -ariu, -a, -o

Forma culta tomada directamente del latín “-arius”. En las voces patrimoniales aparece con el resultado “-eru, -a, -o”. Como ejemplo de cultismo muy popularizado tenemos vetrinariu (veterinario).

No se encuentra en toponimia precisamente debido a su carácter de culto.

11º. -arriu, -a

Sufijo de origen prerromano (Lapesa, Hª de la Lengua, & 5.2) con significado despectivo, mantiene alguna vitalidad en el habla local. Se halla en voces como cascarria (resto de escremento pegado a la piel), guajarriu (despectivo de guaje = “niño”).

Entre los topónimos no lo hemos encontrado en ninguna ocasión dentro del territorio del valle.

12º. -ascu, -a.

(Con posibles variantes -escu, -iscu, -oscu, -uscu)

Sufijo de origen ligur, prácticamente ha perdido su operatividad en el habla actual. Lo vemos en palabras como fiascu, -a (Respecto a uno de los cónyuges, hijo o hija tenido en un matrimonio o unión anterior), llabascu (cerdito de cría).

En toponimia tenemos El Praascón, El Praescón, con doble sufijación en ambos casos; así como El Prau Foyascu (de foyu < l. “fodium”) y Los Xorrascos (de xerrascos, der. de xerra < l. “serram”).

13º. -atu, -a

De origen celta, mantiene su vitalidad, aportando un significado diminutivo-despectivo. Entre el léxico aparece en voces como cebatu (tejido de varas), xiblatu (silbato), xarabatu (aguacero), regata (pequeño surco formado por el agua)...

En toponimia: Los Corvatos, der. de curva.

14º. -au, -á, -ao

De origen latino, mantiene plena vitalidad. Puede tener varios significados:

- Formador de participios verbales de la primera conjugación: fregáu, fregá, fregao (de fregar); xeláu, xelá, xelao (de xelar = helar); cocíu, cocía, cocío (de cocer); pescáu, pescá, pescao (de pescar)... La forma correspondiente al neutro puede sustantivarse, así un fregao (un lío, un jaleo), un helao (con fonética castellana, un dulce helado), el cocido (el potaje), el pescao (el pescado)...

- Cantidad: cestáu (lo que cabe en un cestu), sabaná (lo que cabe en un sábanu), potá (id. en una pota = olla), platáu (id. en un platu), costazá (carga que se lleva en los costazos = “hombros”).

- Golpe que se da o recibe: patá (golpe dado con la pata = “pie” ), llombá (golpe que se recibe en el llumbu = “espalda”).

- Colectividad o conjunto: ganao (el conjunto de animales domésticos), nialá (conjunto de polluelos de un mismo nido), camá (mucha cantidad de algo una camá palos = “muchos golpes”).

15º. -axu, -a

Este sufijo, de significado diminutivo-despectivo, tiene muy escasa vitalidad en el habla del valle. Lo encontramos en algunas palabras como gargaxu = “gargajo” (castellanismo al parecer de Corominas aunque sin dar razones para ello); o en forgaxa, der. de forgar (cepillar la madera), con sufijo procedente, en este caso, del latín “-atica” según Menéndez Pidal ( Rom. XXIX, 352, citado en DCECH, s.v. ”fragua”). En muchas otras voces aparece castellanizado: potaje, garaje, viaje.

En toponimia, también lo tenemos en La Bortaxa, El Bortaxu (dos topónimos que se repiten bastante, der. de *buertu < l. “hortus”), El Cotaraxu (der. de cuetu) y La Xerra los Cotaraxos.

16º. -ayu, -a, -o

De valor despectivo, procede del “-aculus” latino y mantiene cierta operatividad en el habla local: burrayu (burro de mala calidad, y también “desperdicios, basura”), probetayu, cascayu.

Entre los topónimos: El Argayu, La Campa Llabayos, El Costayu, Los Ribayos, El Vescayón, El Xerru Peñayu.

17º. -azu, -a

Del latín “-aceus”. En esa lengua servía para la formación de adjetivos (Alvar-Pottier 1993, p.384), muchos de los cuales pasarían en romance a sustantivos, como en el caso de gallinaza (excremento de las aves) < l. “gallinacea”. En el habla actual del valle, aporta fundamentalmente dos significados:

- Aumentativo: casaza, cochazu.

- Golpe dado con... o golpe que se da o recibe en... : fesoriazu (golpe dado con la fesoria), varicazu (golpe dado con una varica), ñalgazu (golpe que se da o que se recibe en la nalga), testazu (golpe que se recibe en la cabeza al tropezar).

Hay que advertir que este sufijo, cuando posee valor aumentativo, mantiene las terminaciones de género, mientras que, cuando significa “golpe”, siempre aparece con la terminación “-u” correspondiente al masculino.

En toponimia lo hallamos en Felgazo, del latín *filicaceus, der. de “filix, filicis” (helecho), y en Los Pedrazos, donde también parece más conveniente hacerlo provenir del adjetivo latino *petraceus”, dr. de “petra” (piedra).

18º. -ble

Sufijo procedente del latino “-bilis”, es formador de adjetivos deverbales con el significado de “capacidad o aptitud”. No es muy operativo, sin embargo, en el habla local, realizando sus funciones, en muchos casos, otros sufijos. Así, por ejemplo, se emplea la voz tratable pero, en cambio, se oye la frase esto nun ta comeero en lugar del equivalente *esto nun ye comible.

En toponimia no se encuentra.

19º. -ción

Sufijo procedente del latín “-tio, -tionis”. Forma sustantivos deverbales donde puede tener el significado de “acción y/o efecto”, como en el caso de nación (cría recién nacida de la vaca), compresación (conversación), enritación (der. de enritase = “irritarse, enfadarse”). En el caso de la voz pación, se ha lexicalizado en parte y significa “yerba verde que pace el ganado o que se le siega para que la coma así, al poco tiempo, en el establo”.

20º. -dor, -dora

Este sufijo, muy productivo en el habla actual, pierde la “-d-” en el habla local en casi todos los casos. Procede del latín “-tor, -toris” y es formador de sustantivos y adjetivos procedentes de verbos. Puede tener los significados de “agente” o de “instrumento”. Veamos unos ejemplos:

- Agente: trabayaora, llabraor, comeor, coyeor.

- Instrumento: ruxior (sonajero), der. de “ruxir” (sonar); colaor; segaora.

En algunos casos, también significa “lugar”, como en correor (especie de pasillo en la casa, abierto al exterior), comedor, donde la “-d-” intervocálica al mantenerse por influencia del castellano adquiere valor funcional al servir para distinguirla de comeor (que come o que come bien: isti neñu nun ye ná comeor).

21º. -erío, -ería

Sufijo formador de sustantivos de significado colectivo. Así, en muyerío, burrería (conjunto de caballos, mulas y/o asnos), tabliquería (conjunto de tablicos, pequeños trozos de madera).

22º. -eru, -era, -ero

Derivado del latín “-arius”, posee varios significados:

- Oficio o afición: gaiteru, zapateru, pescaera, caleyeru (aficionado a callejear), candongueru (juerguista).

- Lugar donde abunda o se deposita algo: formigueru, basureru, lechera (recipiente para la leche).

- Utensilio, mueble: percheru, arquiaeru (molde para fabricar cayados).

- Nombres de plantas: arandanera, espinera.

- Sustantivos abstractos postverbales, equivalentes al valor del infinitivo: la cataera (el hecho de ordeñar, catar), la dormiera (el dormir), la cobraera (el cobrar), la vieyera (la vejez, el hecho de ser viejo). En estos casos, siempre aparece el sufijo con la forma correspondiente al femenino.

- Que se puede realizar sin dificultad: llevaero (que se lleva bien: esta carga ye llevaera), andaero (que se anda bien: esa cerezal ye andaera, pue subise ún bien a ella).

23º. -és, -esa

Del latín “-ensis”. Además de en los gentilicios (polesa, xixonés), se halla formando adjetivos con el significado de “relación o pertenencia”: montés, llagartesa (lagartija).

En toponimia lo hallamos en El Prau Montés.

Este sufijo adjetival solamente tiene dos terminaciones en lugar de las tres que son normales en los adjetivos del asturiano local. La función del neutro se comparte con la misma forma del masculino. Así: un caballo montés (masculino), el ganao montés (neutro). Incluso resulta forzada la forma femenina *una cabra montesa.

24º. -etu, -eta

Con origen en el latín “-ittus”, puede acompañar a sustantivos y adjetivos aportándoles significado diminutivo o despectivo: guajetu, rapaceta, guapeta.

En toponimia es frecuente. Así: La Campeta, El Campetu, L’Escubietu, La Lloseta (varios ejemplos), La Cerezaleta, La Mozqueta, Les Sayetes.

25º. -eu,-ea, -eo.

Sufijo procedente del latín “-etus, -a, -um”. Forma nombres de significado colectivo, como castañéu (bosque de castaños), fayéu (hayedo), arbolea (arboleda); o abundancial, como en fumarea, polvorea.

En otros casos, por medio de la terminación “-eo” forma sustantivos abstractos procedentes de verbos, con significado equivalente al del sufijo “-era” ya visto o al del propio infinitivo verbal: el camineo (anduvisti muncho y, claro, el camineo cansa) = la caminaera = el caminar; l’estornudeo (a to padre como-y entre l'estornudeo sale-y igual cuatro o cinco veces de seguío) = la estornudaera = l’estornudar.

En toponimia: L’Ablanéu, El Castañéu (varios topónimos seguidos del referente correspondiente), L’Espineal, El Fresneal, La Cardeal (con doble sufijación en estos tres últimos ejemplos).

26º. -exu, -exa, -exo

Del latín “-iculus”, se corresponde con el castellano “-ejo”. Sufijo de significado diminutivo-despectivo, tiene escasa operatividad en el habla local actual: arbolexu (despectivo de árbol), ruinexo (de mala calidad). Se puede considerar lexicalizado en las siguientes voces: canalexa (canal del molino por donde se dirige el grano hacia la muela), corexu - conexu (pequeña bolsa para guardar las monedas), calabexu (palo de cádaba o similar).

En toponimia lo tenemos en El Cantulexu, despectivo de cantu con el infijo “-ul-”.

27º. -icu,-ica,-ico

Sufijo de origen incierto, probablemente celta. En el habla local posee escasa vitalidad y expresa significado diminutivo, que en ocasiones puede ser apreciativo. Así, una piedrica puede ser, bien “una piedra pequeña” o bien “una piedra adecuada y buena para un determinado propósito”. Al unirse a los adjetivos, este sufijo adquiere, paradójicamente, un significado aumentativo. De esta forma, una muyer vieyica es una mujer muy vieja; un prau grandicu es un prado bastante grande; un pisu caricu, un piso muy caro.

Entre los topónimos es bastante abundante, lo que prueba su alta operatividad en el habla del pasado. En ocasiones aparece seguido del sufijo, también diminutivo, “-ín”, lo que, a su vez, nos muestra la gradual pérdida de operatividad de “-icu”, que al estar, por ello, en proceso de lexicalización, necesita de la concurrencia de otro sufijo con má vitalidad para expresar el sentido diminutivo.

Veamos los siguientes ejemplos toponímicos: La Bornaíca, Les Bornaíques, La Bortica, El Borticu, El Cantiquín, La Casiquina, La Collica, La Coronica, La Cuerria Marica, La Fontica (varias veces), El Fonticu l'Argayón, El Fonticu, Les Fontiques, La Llosica, Los Llosicos, El Llosicu, El Pandiquín, El Picu Pandiquín, El Praiquín, La Vallica l'Agua, Los Xerricos, Los Xiblicos, La Yanica y El Yaniquín.

28º. -iegu, -iega. -iego

Sufijo de origen céltico, mantiene alguna vitalidad en el habla del valle.

Sirve para expresar gentilicios, como en perabeliegos (de Perabeles), barboliegos (de Santa Bárbola), cabraliegos (de Cabrales).

También tiene significado abundancial: mofiego (que abunda en mofo = “musgo”), argomiego (que tiene abundancia de árgomas), bericiego (idem de berices).

Expresa, en otros casos, afición, propensión: muyeriegu ( mujeriego), sabadiegu, -a, -o (que le gustan los sábados para irse de juerga).

En algunas voces está lexicalizado: forniega (cierta clase de castaña, probablemente así denominada por ser la más adecuada para asar en el forno), cortiega (agua en la que se han cocido castañas, quizás por el sabor a la corteza de las mismas), sabadiego (cierto embutido de menor calidad que el chorizo, así llamado tal vez por ser comido con preferencia los sábados).

En la toponimia tenemos ejemplos como Les Llinariegues, La Nabaliega, La Payega (muy repetida, así como sus derivados) y La Privaliega.

29º. -iellu, -a

Sufijo diminutivo proveniente del latino “-ellus”. Ya no se puede considerar operativo en el habla actual del valle, al igual que sucede en otras zonas del asturiano (Vallina 1985, p. 218; Rodríguez-Castellano 1986, p.123). Algunos ejemplos de palabras con este sufijo lexicalizado los tenemos en portiella (puerta que cierra una finca), caxiellu (colmena), escudiella, costiella...

En toponimia, es muy abundante, tal como podemos comprobar con los siguientes ejemplos: L’Acapiellu, El Cantiellu, El Cantu la Piñella, Los Castellinos (donde no ha diptongado la “e” breve latina por posición átona), La Colladiella, El Colladiellu, L’Eru la Portiella, La Forniella, La Fuente la Escudiella, El Nuviellu, La Oriella, La Oriellona, El Pandiellu, El Pinganellón (donde no ha diptongado la “e” breve latina por posición átona), El Prau Portiella, El Regueru Castiellu, El Restellón (misma situación de no diptogación por posición átona) y El Sotiellu.

30º. -ientu (-entu), -a, -o

Del latino “-entus”, este sufijo, que puede aparecer también con la forma adiptongada “-entu”, forma, por una parte, adjetivos que indican estado o cualidad, como roñentu, -a, -o (oxidado), furruñentu, -a, -o (carcomido), contentu, -a, -o; por otra, aparece como formante de sustantivos procedentes de verbos, como en ayuntamentu (ayuntamiento), cagamento (blasfemia), desaparamientu (separación), formientu (levadura, del latín “fermentum”, procedente por síncopa de *fervimentum, der. de “fervere”, hervir).

En toponimia: El Cerramén (dos veces), con apócope de la sílaba final, y L’Encantamientu, der. de un hipotético verbo local *encantar con el significado de formar cantu el terreno.

31º. -il

Sufijo proveniente del latín “-ilis”, se encuentra en algunas palabras como carril (paso de acceso a fincas colindantes que discurre por el interior de las mismas), que ha de provenir de un antiguo sintagma pasu o camín carril (paso o camino para carros), donde tendría función adjetiva; rabil (manubrio y molino de mano para quitar el cascabillo a la escanda), derivado de rabu.

En toponimia tenemos El Carril.

32º. -ín,-ina,-ino

Sufijo diminutivo de altísima vitalidad en el habla, posee en muchas ocasiones significado apreciativo. Aunque predomine la opinión de hacerlo proceder del latín “-inus” (M. Pidal Gramática, & 83.4; Alvar-Pottier 1993, &273), hay que tener en cuenta que en ese idioma este sufijo tenía el significado de “propio de” o “perteneciente a”, tal como se conserva hoy en palabras como “marino”, “porcino”, etc. Por lo tanto, no parece nada desdeñable la teoría de emparentarlo con las lenguas celtas, sobre todo teniendo en cuenta su productividad, también como diminutivo, en el irlandés actual (Corominas, Tópica Hespérica II, p.95; Menéndez Nadaya 1990).

En toponimia, al igual que en el léxico, este sufijo es muy abundante: El Mayaín, Los Nabalinos, La Vallina, etc, etc.

33º. -iondu, -a, -o

Sufijo con origen en el latín “-ibundus”. Se trata de un adjetivador con escasa presencia entre el léxico autóctono: fediundu, -onda, -ondo (que huele mal, que despide hedor); en la voz gafiondá (expresión o acción recriminatoria, violenta y repentina) parece que hay que suponer unos anteriores *gafiundu, -onda, -ondo y *gafiar, ahora perdidos en el habla, en la que, en cambio, se conserva gafu, -a, -o (ceñudo, hosco).

No se halla entre los topónimos locales.

34º. -ista

Sufijo invariable en cuanto al género. Indica oficio en palabras como telefonista, trenista. En otras, añade el significado de “afición, inclinación hacia”, como en pufista, cuentista, pancista.

No se encuentra en la toponimia del valle.

35º. -itu

Este sufijo aparece en voces del habla local como gabitu, mazcaritu (enmascarado), mosquitu (mosquito). Resulta significativo que de los pocos ejemplos encontrados, ninguno sea femenino. Esto nos hace dudar de que en esas voces se encuentre el citado sufijo como tal, pues puede perfectamente tratarse, cuando no de castellanismos, del resultado de la inflexión metafonética de “-etu”, la cual se da con regularidad en todo el territorio del concejo de Samartín del Rei Aurelio a excepción de Santa Bárbola. Algunos de los casos que hemos encontrado en ésta se deberían a la influencia ejercida por los territorios colindantes.

En toponimia tenemos La Mozquita.

36º. -i(d)u, -i(d)a, -i(d)o

Es el sufijo que forma los participios de los verbos de la 2ª y de la 3ª conjugación. En el habla local pierde casi siempre la consonante interdental apareciendo con las formas -íu, -ía, -ío. Además de los particios, también forma sustantivos deverbales como en los casos siguientes: berríu (acción y efecto de berrar = llorar a gritos), rutíu (erupto, acción y efecto de rutar), bramía (acción y efecto de bramar = mugir), glaía (dolor repentino, muy agudo y punzante; de glayar, que es gritar).

En toponimia encontramos La Sombría, finca de la zona barboliega de Los Caleyos, en cuyo sintagma se adivina la pérdida de un antiguo sustantivo femenino: “La (finca, pieza, tierra...) sombría”.

37º. -ivu, -a, -o.

Del latín “-ivus”, forma adjetivos cuya base derivativa suele ser un participio pasivo o un sustantivo latinos. Puede significar “capacidad o inclinación”, como en llamativu, -a, -o; pensativu, -a, -o.

No se encuentra entre los topónimos.

38º. -izu, -iza, -izo

Sufijo empleado en el latín tardío rústico (Rivas 1982, p.166). Puede aparecer, por epéntesis de -y-, bajo las formas -iciu, -icia, -icio. Forma adjetivos procedentes de verbos, con el significado de “propio de, que tiene la cualidad de”, como en la voces envernizu, -a, -o (propio del invierno), emporcaízu, -a, -o (que ensucia o se ensucia con facilidad), gastizu, -a, -o (que tiene propensión a gastar más de lo normal), anterizu, -a, -o (de una pieza, entero, especialmente hablando de vestidos), enfadaízu, -a, -o (que tiene propensión al enfado).

También puede formar sustantivos deverbales: comiciu (picazón fuerte por el cuerpo; de comer, que puede tener el significado de “picar, producir escozor”), estropiciu (destroza; de estropiar = “estropear, destrozar”), podrizu (podredumbre; de pudrir), resquizu (miedo intenso; de resquizar, “causar miedo intenso”).

Asimismo, forma sustantivos abstractos con el significado de “olor propio de”: gochizo, gatizo, culebrizo (Aquí güele a cabrizo, a gochizo, a culebrizo...). En este caso, la terminación del sufijo siempre es en “-o”.

En toponimia: La Enverniz, donde aparece con apócope de la vocal final.

39º. -ón, -ona, -ono

Derivado del latín “-o, -onis”, originariamente usado para indicar una característica (como “bibo, bibonis” = “bebedor, borracho”, der. del verbo “bibere” = “beber”), era empleado comúnmente en esa lengua como un aumentativo o peyorativo (Grandgent, p.46). Tiene mucha vitalidad en el habla local, de manera parecida a lo que ocurre con el diminutivo “-ín”. Puede tener estos significados:

- Aumentativo-despectivo, aplicado tanto sobre sustantivos como sobre adjetivos: casona, rapazón, grandón, -ona, -ono, fuertón, -ona, -ono...

- Formador se sustantivos deverbales que indican acción y efecto: secudión (de secudir = “sacudir”), emburrión (de emburriar = “empujar”), tirón...

- Formador de adjetivos deverbales que expresan insistencia en la acción verbal, con matiz semántico despectivo: abusón, -ona, -ono; copión, -ona, -ono; maricón, -ona, -ono (de maricar, esto es, “revolver y curiosear inoportunamente”).

- Se puede unir a algunos adverbios, dándoles entonces significado superlativo: arribón - arribones (de arriba), alantrón - alantrones (de alantre), abaxón (de abaxo).

40º. -or

Del latín “-or, -oris”, sufijo de sustantivos masculinos, muchos de ellos formados ya en la lengua latina a partir de los verbos correspondientes. Así fedor (del l. “foetor, -oris”, der. de “foetere” = “heder”); sudor (del l. “sudor”, der. de “sudare” = “sudar”); dolor (del l. “dolor”, der. de “dolere” = “afligirse”).

41º. -oriu (-uriu, por metafonía), -oria.

Del latín “-(t)orius”. Se trata de un sufijo escasamente operativo en el habla local. Tiene el significado de “instrumento”, así en fesoria (“azada”, donde se adivina claramente la relación con “fosa”); sechuru (con cierre metafonético y ultracorrección de la “-i-” por considerarse epentética, relacionado con el l. “sector” = “el que corta”) = “cuchilla de hierro del arado para ir abriendo el surco”; mesories, (instrumento para arrancar la mies madura), relacionado con el latín “messis” = “recolección de las mieses” .

En otros casos se manifiesta con sentido despectivo: casoriu (casamiento, boda); retorturiu (el hecho de hablar mucho de cosas que non son buenas).

El significado de “lugar”, que también posee este sufijo, lo hallamos en los topónimos El Cortorial (probablemente “sitio dividido en hazas”, del latín “cohors, cohortis”, vg. “cors, cortis” = “corral”); y en L’ Estrellaúriu, con el probable significado de “sitio donde se hacen las astillas (estielles) para el fuego”, en cuyo topónimo ha habido influencia de la voz “estrella” para la formación del resultado actual.

42º. -osu (-usu, por metafonía), -osa, -oso.

Del latín “-osus”, indica “posesión de una cualidad” o “posesión abundante”: trampusu, -osa, -oso; feusu, -osa, -oso (que es muy feo);, leyusu, -osa, -oso (leal). Es un sufijo muy productivo, tanto en los apelativos como entre los topónimos. Así, de entre estos podemos citar: L’Artusu, El Bericiusu, La Caleya'l Rebollusu, La Campa l'Artusu, La Cota'l Rebollusu, La Fayarosa, La Fuente los Pandalosos, La Fuente'l Mofusu, El Mofusu, Los Pandalosos, El Picu l'Argomusu, El Picu l'Artusu, El Picu Mofusu, El Prau Berregusu, El Prau l'Artusu, El Rebollusu y El Rullamosa.

43º. -ote, -ota

De origen desconocido, en latín se aplicaba, al principio, para referirse a los animales jóvenes, pasando después a diminutivo de carácter moderado (Grandgent, p. 47). En el habla barboliega actual expresa un significado moderadamente aumentativo con carácter despectivo: muyerota, grandote, seriote. En otros casos se halla prácticamente lexicalizado aunque se le puede descubrir el primitivo carácter diminutivo; se trata de voces como palote (pequeña pala para arar la tierra a mano), segote (guadaña pequeña para segar la maleza), gañote (parte anterior del cuello). Hay que tener en cuenta que la “o” primitiva del sufijo vacilaba entre breve y larga, por lo que en romance asturiano unas veces lo encontramos sin diptongar y otras, en cambio, diptongado (“-uetu, -a”, vid.)

En toponimia no lo encontramos.

44º. -orru (-urru por metafonía)

Sufijo de origen prerromano, variante de “-arru” (Lapesa, HªL., &5.2 ), de significado despectivo. También existe la variante “-urru”, la cual se confunde, en masculino, con “-orru” a causa del cierre metafonético que en éste se produce. Los tenemos en: matorral (de mata + -orra + -al), guajurriu, -a (con epéntesis y metafonía, despectivo de guaje = niño), pequeñurriu, -a, -o...

También los encontramos en toponimia: La Campa les Tafurries, El Campurrón (con doble sufijación ), El Campurru (dos veces) y El Regueru'l Campurru.

45º. -ucu, -a, -o

De origen ibérico (Rivas 1982, p.381) posee carácter diminutivo-despectivo en el habla local. En las hablas del oriente asturiano predomina, en cambio, el significado diminutivo-apreciativo (Vallina 1985, p. 223). Es bastante operativo y se puede añadir tanto a sustantivos como a adjetivos: rapazucu, -a, sosucu, -a, -o enfadaúcu, -a, -o...

Se halla lexicalizado en palabras como fartucu, -a, -o (harto), tarucu (carozo, corazón de la mazorca de maíz); mayuca (castaña seca y muy dura).

En la toponimia, tampoco escasea: La Casuca (tres veces), Les Casuques, L’Erucu, La Fuente la Yanuca, La Fuente los Praúcos, La Fuente'l Maruquín, El Granxucu, La Llosa la Casuca, La Mayaúca, La Minuca, El Nabalucu, La Pezuca los Pimientos, La Pezuca (tres veces), La Piezuca (con diptongo analógico en posición átona), El Prau Texuca, Los Praúcos (dos veces), El Praúcu Baxo (dos veces), El Praúcu la Fayonalta, El Praúcu la Llera (de) Maimule, El Praúcu la Llera, El Praúcu la Presa, El Praúcu (tres veces), El Praúcu'l Xerrón, La Regüelta la Casuca, El Regueru les Casuques, La Yana la Casuca, La Yanaúca (con doble sufijación -a(d)a + -uca) y La Yanuca (dos veces).

46º. -uchu, -a, -o.

Sufijo despectivo de escasa vitalidad, que se aplica a veces a sustantivos o adjetivos: casucha, güertuchu, feúchu, -a, -o.

En toponimia lo encontramos en una ocasión: La Serruchina (der. de “sierra”), donde está acompañado por el diminutivo “-ina”.

47º. -udu (-uu), a, o

Del latín “ -utus”, forma adjetivos derivados de sustantivos. En el habla local pierde normalmente la “-d-”. Puede tener significado abundancial, aumentativo o de intensidad: barrigúu, -úa, -úo (de mucha barriga); tetúa (de tetas grandes); ceyúu, -a, -o (enfadado, por el gesto de arquear las cejas); coyonúu, -a, -o (de grandes testículos o de buena calidad); hedrúu, -úa, -úo (que está cubierto de hiedra); ramúu, -úa, -úo (que tiene muchas hojas o rama).

En toponimia, parece adivinarse este sufijo en Les Baúgues, nombre de un barrio al lado de un arroyo en la zona de La Cerezal. La interpretación del topónimo puede ser vau ( < l. “vadum” ) + -uda > *vaúda > *vaúa > vaúga, con una gutural antihiática en la forma final resultante.

48º. -uelu, -a

Del latín “-olus”, es un sufijo de carácter diminutivo-afectivo. Apenas es operativo en el habla local actual, hallándose quasi lexicalizado en las voces en las que está presente: tayuela (banqueta rústica de tres patas), fayuelu (hojuela, fruta de sartén), cañuela (castaña suelta, sin erizo, que se encuentra en el suelo del castañar).

En toponimia nos encontramos con La Fuente los Cirigüeyalinos, donde el referente del manatial es el diminutivo en plural de cirigüeyal, nombre del árbol que tiene de frutos los cirigüeyos, vocablo éste derivado probablemente del l. "pruna *cereolia (por “cereola"), con “-i-” epentética.

49º. -uetu, -a.

Sufijo de origen desconocido (Grandgent, p. 47) es la variante diptongada de “-ote, -a”, arriba visto. Tiene sentido diminutivo aunque es muy poco operativo en el habla actual.

En toponimia lo encontramos en El Corral del Bayuetu, El Pandu l'Abayuetu, El Xerru Bayuetu y La Yanueta.

50º. -ura

Del latín “-ura”, era muy usado en esa lengua para formar sustantivos abstractos desde participios de pretérito y posteriormente también desde adjetivos (Grandgent, p.49). Tiene plena vitalidad en el habla local y sigue operando sobre verbos y adjetivos. Sus valores pueden ser:

- Efecto de la acción expresada por el verbo sobre el que se aplica: mancaúra (de mancar, hacer daño), fartura, enfadaúra, escamplaúra, escargataúra (de escargatar, arañar la tierra).

- Formar sustantivos abstractos a partir de adjetivos: llocura (de llucu, lloca, -o), negrura (de negru, -a, -o), blancura (de blancu, -a, -o)...

5.1.2. SUFIJOS VERBALES

Son, éstos, sufijos que se añaden a un lexema verbal para la obtención de un nuevo verbo.

En el bable actual de Santa Bárbola son operativos los siguientes:

1º. -ar (-iar).

Del latín “-are”. Aplicado sobre sustantivos o sobre adjetivos.

Con sustantivos: de mosca, surge mosquiar (huir el ganado de un sitio donde hay muchas moscas); de guañu (brote de la semilla), guañar (germinar); de güeyu (ojo), agüeyar (mirar; aojar); de mordigañu (mordisco), mordigañar (mordiscar).

Con adjetivos: de vieyu, avieyar; de tuntu, atontar; de guapu, aguapiar.

2º. -ecer

Del latín “-escere”. Sufijo de verbos formados a partir de adjetivos o sustantivos, con significado incoativo o transformativo: de podre, apodrecer; de maúro, maurecer; de llucu (llocu), alloquecer; de rutu (rotu), enrotecer.

3º. -exar, -uxar

En latín existía el sufijo verbal “-issare” (Grandgent, p. 38), del que es posible que provenga este sufijo asturiano. Tiene un valor reiterativo. No es muy operativo en el habla local y se encuentra en voces como espatuxar (patalear) y escaltrexar (hacer pequeñas labores de manera continuada).

4º. -icar

Con valor frecuentativo y/o diminutivo, mantiene alguna vitalidad en el habla: comicar (comer con frecuencia pero poca cantidad), esmochicar (quitar repetidamente la punta o terminación de algo), esbellicar (sacar las avellanas de la funda verde que las envuelve), retoldicar (expresar con cierto enfado muchas y variadas cosas), acoricar (proteger con cariño).

5º. -iscar, -uscar

Tiene también valor frecuentativo aunque en este quizás predomine un matiz despectivo que parece que no se da tanto en el caso de “-icar”: trabayuscar (trabajar poco aunque con frecuencia), trepuscar (realizar pequeñas labores, trepar, con intermitencia), lloramiscar (de llorar), nevuscar (de nevar).

En encerriscar - encerriscase (enfadarse mucho, irritarse; der. de “cerrarse”), se le aprecia, en cambio, un claro valor intensivo.

5.2. LOS PREFIJOS.

Son las partículas o morfemas que se colocan antes del lexema añadiendo un significado al mismo.

En el bable de Santa Bárbola, podemos señalar, entre los más frecuentes, los que siguen:

1º. a-

Este prefijo puede tener los valores de:

- Formador de verbos con sentido incoativo: avieyar, aformigar (dormirse un miembro), arroxar (ponerse algo rojo por efecto del fuego).

- Formación de adjetivos: atontáu, -á, -ao; abaxáu, -á, -ao (agachado); acoyonáu, -á, -ao; aguajáu, -á, -ao (aniñado).

Hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones la “a-” inicial de palabra no tiene ningún valor significativo, como no sea el estilístico, ya que es un fenómeno muy frecuente del habla local la tendencia a colocar una “a-” protética: acocinar - cocinar, axuntar - xuntar, arrobar - robar, amoto - moto, arradio - radio, etc.

2º. des-

Este prefijo, muy productivo, tiene sentido negativo aplicado sobre el de la voz a la que se une: desfacer (lo contrario de facer), desatornillar (lo contrario de atornillar), desaniciar - descaniciar (lo contario de aniciar).

3º. es-

Proveniente del “ex-” latino, expresa alejamiento o disgregación y no hay que confundirlo con el anterior “des-” (Neira 1976, p.132-3): esfollar (separar la piel del resto del cuerpo), esfoyar (separar las hojas de la mazorca), esmigayar (convertir en migajas una masa).

4º. en-

Forma verbos uniéndose a sustantivos o adjetivos, como en emporcar (ensuciar; de puercu, -a, -o = “sucio”), embotellar, empapase (molestarse; der. de papu = “papada”, porque se acentúa su forma con el gesto del enfado).

5º. ente-

Lo encontramos en verbos como enteñalgar (tener alguna obra parada sin haberla finalizado; der. de ñalga, que puede connotar estado de sentado, de parado), entemecer (entremezclar), der. de mecer = “mezclar”.

6º. per-

Prefijo que ha perdido mucha vitalidad entre las generaciones jóvenes del valle barboliego, hasta el punto de ser casi desconocido para la mayoría. A principios del presente siglo, sin embargo, todavía se conservaba bastante bien.

Si se aplica sobre adjetivos, les confiere un valor superlativo: permalu, perbunu, perlistu . Aplicado sobre verbos tiene carácter reforzador de la acción: percoser (mira que lo percosí y ya me rompió otra vez).

7º. re-

Con sentido de repetición, de reforzamiento, lo vemos en rellucir, restorcer (con “-s-” epentética), reteyar, remudar (remudar la xelá = cambiar el tiempo y dejar de helar por las noches).

8º. so-

Del latín “sub”, tuvo en el habla local originariamente el significado etimológico de “debajo de”, pero en la actualidad sólo se conserva como tal en la toponimia: El Soledráu (finca situada debajo de la de L’Edráu), Solavega (debajo de La Vega), El Mayáu so la Xerra, La Payega so l'Horro, El Prau Socasa, El Prau Solallosa, El Prau Somayáu, La Socarrera, El Socorral, El Sofontán, Solyanón..., en todos los cuales se puede comprobar “in situ” el significado etimológico susodicho.

En el habla actual, en cambio, “so-” funciona como forma apocopada de sobre: sería allá so l’amanecer (sería hacia el amanecer).

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 Julio Llaneza Fernández